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El balbuceo permite a los bebés y a los niños pequeños practicar los sonidos del habla adquiriendo un control motor sobre el aparato vocal y emitiendo sonidos que imitan las vocales (por ejemplo, "cooing" y "gooing"), las consonantes (por ejemplo, "ba" y "ga") y la rítmica (por ejemplo, "da'da'da") que definen el lenguaje humano.
Sin embargo, los humanos no son los únicos que aprenden a hablar. Hay pruebas de que los mamíferos no humanos balbucean en muy pocas especies, una de las cuales es el murciélago de alas grandes.
Aunque el comportamiento de balbuceo de estos murciélagos se ha comparado con el balbuceo infantil humano, el comportamiento de balbuceo en los murciélagos carece de evaluación formal.
"Mientras balbucean, las crías aprenden una parte del repertorio vocal de los adultos mediante la imitación vocal de los adultos tutores", explica la coautora, la Dra. Ahana Fernández, investigadora del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
"Esto hace que el balbuceo de las crías sea un comportamiento muy interesante porque nos indica cuándo se está produciendo el aprendizaje y ofrece grandes oportunidades para estudiar si diferentes factores, por ejemplo el entorno social, influyen en el éxito del aprendizaje y cómo lo hacen".
El Dr. Fernández y sus colegas investigaron el comportamiento de balbuceo de las crías de murciélago grabando la vocalización de 20 crías de murciélago en la naturaleza.
Compararon los rasgos del balbuceo de estas crías con los que caracterizan el balbuceo de los bebés humanos.
No sólo encontraron pruebas claras de un comportamiento de balbuceo, sino que, según sus hallazgos, el balbuceo de las crías de murciélago es sorprendentemente similar al de los bebés humanos: se caracteriza por los mismos ocho rasgos, incluida la imitación de sílabas canónicas y la ritmicidad.
"El balbuceo de las crías es un comportamiento vocal muy llamativo, es audible a una distancia considerable del dormidero y los balbuceos tienen una duración de hasta 43 minutos, y mientras balbucean, las crías aprenden el canto de los machos adultos", explica la coautora, la Dra. Martina Nagy, investigadora del Museum für Naturkunde del Leibniz Institute for Evolution and Biodiversity Science.
"El balbuceo de los cachorros se caracteriza por la reduplicación de sílabas, similar a la repetición de sílabas característica del balbuceo infantil humano", dijo la coautora, la Dra. Lara Burchardt, investigadora del Museum für Naturkunde en el Instituto Leibniz para la Evolución y la Biodiversidad y la Universidad Libre de Berlín.
"Además, el balbuceo de las crías es rítmico y se produce tanto en los machos como en las hembras, lo que contrasta fuertemente con los pájaros cantores, en los que sólo balbucean los machos jóvenes".
"Es fascinante ver estos convincentes paralelismos entre el comportamiento de práctica vocal de dos mamíferos de aprendizaje vocal", dijo la coautora, la Dra. Mirjam Knörnschild, investigadora postdoctoral en el Museum für Naturkunde del Instituto Leibniz para la Evolución y la Ciencia de la Biodiversidad.
"Nuestro estudio contribuye al campo interdisciplinar de la biolingüística, que se centra en los fundamentos biológicos del lenguaje humano para estudiar su evolución".
"El trabajo sobre una especie de murciélago que aprende a hablar y balbucea puede, en última instancia, darnos otra pieza del rompecabezas para entender mejor el origen evolutivo del lenguaje humano."
"Los hallazgos no habrían sido posibles sin un profundo conocimiento de la historia natural y social de nuestros murciélagos, para lo cual es esencial disponer de datos a largo plazo."
Fuentes, créditos y referencias:
Babbling in a vocal learning bat resembles human infant babbling. Science 373 (6557): 923-926; doi: 10.1126/science.abf9279