Vea También
Los aerosoles de los inodoros comerciales pueden elevarse 1,5 metros por
encima de la taza. John Crimaldi/Informes científicos, CC BY-NC-ND
La descarga de los inodoros emite aerosoles que propagan los patógenos
presentes en las heces, pero se sabe poco sobre la evolución espaciotemporal
de estos penachos o los campos de velocidad que los transportan.
Utilizando láseres verdes brillantes y un equipo de cámaras, un equipo de
ingenieros de la CU Boulder determinó cómo diminutas gotas de agua, invisibles
a simple vista, son expulsadas rápidamente al aire cuando se tira de la cadena
del inodoro. Vieron el impacto de tirar de la cadena bajo una luz totalmente
nueva.
Su estudio es el primero que mide la velocidad y propagación del penacho de
aerosoles resultante visualizándolo directamente.
John Crimaldi, autor principal del estudio y catedrático de Ingeniería Civil,
Medioambiental y Arquitectónica, afirma: "Si es algo que no puedes ver, es
fácil fingir que no existe. Pero una vez que veas estos vídeos, nunca volverás
a pensar en la cisterna del váter de la misma manera". Al crear imágenes
visuales espectaculares de este proceso, nuestro estudio puede desempeñar un
papel importante en los mensajes de salud pública."
Sin embargo, hasta hace poco nadie sabía qué aspecto tenían estos penachos ni
cómo llegaban allí las partículas. En investigaciones anteriores se emplearon
herramientas científicas para identificar la existencia de estas partículas en
suspensión en el aire por encima de las cisternas de los inodoros y se
demostró que las de mayor tamaño podían caer sobre las superficies cercanas.
Para reducir el riesgo de exposición mediante técnicas de ventilación y
desinfección, un mejor diseño de los inodoros y las cisternas u otras medidas
de reducción del riesgo de exposición, es crucial comprender las trayectorias
y velocidades de estas partículas, que pueden transportar patógenos como E.
coli, C. difficile, norovirus y adenovirus. El virus COVID-19 (SARS-CoV-2) es
frecuente en las heces humanas. Sin embargo, en la actualidad no hay pruebas
suficientes de que pueda transmitirse efectivamente por los aerosoles de los
inodoros.
Crimaldi afirma: "La gente ha sabido que los retretes emiten aerosoles, pero
no han podido verlos. Demostramos que se trata de un penacho mucho más
enérgico y de propagación más rápida de lo que la gente que lo conocía
entendía".
Según el estudio, estas partículas suspendidas en el aire viajan rápidamente,
a una velocidad de 2 metros por segundo, y pueden verse en la taza del váter a
una altura de 1,5 metros sobre el suelo en sólo 8 segundos. Por otro lado, los
aerosoles más pequeños (partículas de menos de 5 micras, o una millonésima
parte de un metro) pueden adherirse a las superficies durante minutos o más.
En cambio, las gotas más grandes suelen depositarse en las superficies en
cuestión de segundos.
Los usuarios de los baños no sólo deben preocuparse por sus residuos. Muchos
otros estudios han demostrado que los patógenos pueden persistir en la taza
durante docenas de descargas, lo que aumenta el riesgo potencial de
exposición.
Crimaldi afirma: "El objetivo del inodoro es eliminar eficazmente los residuos
de la taza, pero también hace lo contrario, es decir, pulverizar gran parte
del contenido hacia arriba. Nuestro laboratorio ha creado una metodología que
sienta las bases para mejorar y mitigar este problema."
También midieron las partículas suspendidas en el aire con un contador
óptico de partículas, un dispositivo que aspira una muestra de aire a través
de un pequeño tubo y la ilumina con una luz, lo que permite contar y medir
las partículas. Las partículas más pequeñas no sólo flotan en el aire
durante más tiempo, sino que pueden escapar a los pelos de la nariz y
penetrar más profundamente en los pulmones, lo que las hace más peligrosas
para la salud humana.
Según Crimaldi, "ninguna de estas mejoras puede llevarse a cabo eficazmente
sin saber cómo se desarrolla la pluma de aerosoles y cómo se mueve. Poder
ver este penacho invisible cambia las reglas del juego".
Fuentes, créditos y referencias:
Fuente:
Universidad de Colorado Boulder