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El muriqui norteño, en peligro crítico de extinción, en Espírito Santo, Brasil. Fotografía: Leonardo Mercon/UIG/Getty Images |
En el último siglo, el ritmo de muchas actividades humanas se ha acelerado tanto, y la superpoblación humana ha crecido tanto, que ha creado una dramática transformación medioambiental global.
La mayoría de los ecosistemas naturales se han visto muy modificados o han desaparecido por completo, y la abundancia de vida salvaje se ha reducido enormemente.
En los principales grupos taxonómicos bien estudiados, han desaparecido miles de especies e innumerables poblaciones.
Es imposible conocer el número exacto de extinciones recientes, pero se calcula que las tasas actuales de extinción de especies animales son cientos o miles de veces superiores a las tasas de fondo que prevalecieron durante millones de años antes de la revolución agrícola.
La información sobre el estado de conservación de las especies procedente de la UICN, Birdlife International y otras bases de datos ha mejorado en los últimos años, lo que ha permitido al Dr. Gerardo Ceballos, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y al profesor Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, evaluar la extinción a nivel de género.
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Una vaquita marina, especie en peligro crítico de extinción en el Océano Pacífico, cerca de México. Fotografía: Paula Olson/AP |
A partir de esas fuentes, los investigadores examinaron 5.400 géneros de animales vertebrados terrestres, que comprenden 34.600 especies.
Según los autores, 73 géneros de vertebrados terrestres se han extinguido desde el año 1500 de nuestra era.
Las aves sufrieron las mayores pérdidas, con la extinción de 44 géneros, seguidas en orden por mamíferos, anfibios y reptiles.
"Como científicos, tenemos que tener cuidado de no ser alarmistas, pero la gravedad de los hallazgos en este caso exigía un lenguaje más contundente de lo habitual", dijo el Dr. Ceballos.
"No sería ético no explicar la magnitud del problema, ya que tanto nosotros como otros científicos estamos alarmados".
En términos del árbol de la vida, si una sola "ramita" (una especie) se cae, las ramitas cercanas pueden ramificarse con relativa rapidez, llenando el vacío de la misma manera que lo habría hecho la ramita original. En este caso, la diversidad de especies del planeta se mantiene más o menos estable.
Pero cuando se caen "ramas" enteras (géneros), queda un enorme agujero en la cubierta vegetal, una pérdida de biodiversidad que puede tardar decenas de millones de años en volver a crecer mediante el proceso evolutivo de especiación.
La humanidad no puede esperar tanto tiempo a que sus sistemas de soporte vital se recuperen, dado que la estabilidad de nuestra civilización depende en gran medida de los servicios que presta la biodiversidad de la Tierra.
Tomemos como ejemplo la creciente prevalencia de la enfermedad de Lyme: los ratones de patas blancas, principales portadores de la enfermedad, solían competir con las palomas mensajeras por alimentos como las bellotas.
Con la desaparición de las palomas y la disminución de depredadores como lobos y pumas, las poblaciones de ratones se han disparado y, con ellas, los casos humanos de la enfermedad de Lyme.
Este ejemplo se refiere a la desaparición de un solo género. Una extinción masiva de géneros podría significar una explosión proporcional de desastres para la humanidad.
También significa una pérdida de conocimientos. Los científicos señalan a la rana incubadora gástrica, también último miembro de un género extinguido.
Las hembras se tragaban sus propios huevos fecundados y criaban renacuajos en sus estómagos, mientras "apagaban" el ácido estomacal.
Estas ranas podrían haber servido de modelo para estudiar enfermedades humanas como el reflujo ácido, que puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago, pero ahora han desaparecido.
La pérdida de géneros también podría agravar el empeoramiento de la crisis climática.
"La alteración del clima está acelerando la extinción, y la extinción está interactuando con el clima, porque la naturaleza de las plantas, los animales y los microbios del planeta es uno de los grandes determinantes del tipo de clima que tenemos", dijo el profesor Ehrlich.
Para evitar nuevas extinciones y las consiguientes crisis sociales, el Dr. Ceballos y el profesor Ehrlich reclaman una acción política, económica y social inmediata a escalas sin precedentes.
"El aumento de los esfuerzos de conservación debe dar prioridad a los trópicos, ya que las regiones tropicales presentan la mayor concentración tanto de extinciones de géneros como de géneros con una sola especie remanente", señalaron.
También pidieron una mayor concienciación pública sobre la crisis de la extinción, sobre todo teniendo en cuenta su profunda relación con la crisis climática, de la que se ha hecho más publicidad.
"El tamaño y el crecimiento de la población humana, la creciente escala de su consumo y el hecho de que el consumo es muy desigual son partes importantes del problema", dijeron.
"La idea de que se puede continuar con esas cosas y salvar la biodiversidad es una locura. Es como sentarse sobre una rama y serrarla al mismo tiempo".
Fuentes, créditos y referencias:
Ceballos, Gerardo, Mutilation of the tree of life via mass extinction of animal genera, Proceedings of the National Academy of Sciences (2023). DOI: 10.1073/pnas.2306987120. doi.org/10.1073/pnas.2306987120
Créditos a SciNews