Se prevé que el asteroide «Dios del caos» caiga y arroje rocas durante su sobrevuelo de la Tierra

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Rápida Blazing asteroide meteorito sobre la atmósfera de la Tierra. (Imagen de archivo) Lucas/flickr
Rápida Blazing asteroide meteorito sobre la atmósfera de la Tierra. (Imagen de archivo) Lucas/flickr

Dentro de sólo cinco años, la Tierra tendrá un encuentro cercano con el peligroso asteroide 99942 Apophis. Este acontecimiento, previsto para 2029, tiene a los científicos preparándose con entusiasmo para observar posibles cambios en la superficie del asteroide debidos a la influencia gravitatoria de la Tierra. Un estudio reciente explora estas posibilidades, sugiriendo que Apofis podría experimentar alteraciones tanto inmediatas como a largo plazo.

Descubierto y bautizado con el nombre del dios egipcio de la destrucción, Apofis supuso en su día una importante amenaza, y los primeros cálculos indicaban una probabilidad sustancial de impacto en el próximo siglo. Aunque es mucho más pequeño que el asteroide que causó la extinción de los dinosaurios, una colisión de Apofis podría ser catastrófica, causando una destrucción generalizada y afectando drásticamente al suministro mundial de alimentos.

Aunque una colisión real es el peor escenario posible, incluso un sobrevuelo cercano podría tener efectos dramáticos sobre Apofis. El paso del asteroide por el campo gravitatorio de la Tierra podría desencadenar una actividad sísmica similar a la de los terremotos, lo bastante potente como para desprender rocas y polvo de su superficie. Este material podría formar una nube de escombros alrededor del asteroide, algunos de los cuales podrían acabar asentándose, mientras que otros podrían ir a la deriva hacia el espacio debido a la débil atracción gravitatoria.

Durante su aproximación, Apofis pasará a menos de 5 radios terrestres, una distancia suficiente para provocar importantes fuerzas de marea. Estas fuerzas podrían exponer al vacío partes del interior del asteroide hasta ahora ocultas. Se sigue debatiendo sobre la distancia necesaria para que un asteroide experimente efectos tan dramáticos, con estimaciones que oscilan entre los 3 y los 16 radios terrestres.

Una forma de predecir el futuro de Apofis es estudiar asteroides similares que hayan tenido encuentros cercanos con planetas. Los objetos sin atmósfera, como Apofis, se someten a la meteorización espacial, en la que sus superficies se ven alteradas por los micrometeoritos y el viento solar. Sin embargo, un subconjunto de asteroides, conocidos como de clase Q, parecen haber tenido encuentros planetarios recientes, lo que impide que la meteorización espacial devuelva sus superficies a su estado original.

El Dr. Ronald-Louis Ballouz, de la Universidad Johns Hopkins, y su equipo creen que estos asteroides de clase Q ofrecen información sobre la frecuencia y el impacto de estos encuentros cercanos. La abundancia de asteroides de clase Q sugiere que estos eventos de resurgimiento son más comunes de lo que se pensaba, lo que indica que incluso los pasos relativamente distantes pueden tener efectos sustanciales.

Apophis pasará cerca de nuestros satélites artificiales más exteriores, que sólo sobreviven a presiones de marea similares porque son mucho más pequeños. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech
Apophis pasará cerca de nuestros satélites artificiales más exteriores, que sólo sobreviven a presiones de marea similares porque son mucho más pequeños. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech

En previsión del acercamiento de Apofis, la misión OSIRIS-REx ha sido reorientada como OSIRIS-APEX para observar de cerca el asteroide antes, durante y después de su sobrevuelo. Los investigadores pretenden estudiar la actividad sísmica inmediata causada por el gradiente gravitatorio de la Tierra, así como los posibles cambios rotacionales a largo plazo.

Apofis, como muchos otros grandes asteroides, no es esférico y gira en torno a dos ejes diferentes. Dependiendo de su orientación durante el sobrevuelo, su velocidad de rotación podría cambiar significativamente, acortando potencialmente su día de 30,6 a unas 21 horas. Esta alteración podría provocar un movimiento de vaivén, causando continuas sacudidas y lentas avalanchas que, con el tiempo, dejarían claros signos de meteorización espacial.

Afortunadamente, las observaciones detalladas de la órbita de Apofis han descartado una colisión durante su aproximación en 2029. Sin embargo, el riesgo de un futuro impacto sigue existiendo, por lo que es crucial seguir estudiándolo. Los asteroides de este tamaño sólo se acercan a la Tierra aproximadamente una vez cada 7.500 años, lo que supone una oportunidad única e inestimable para la observación científica.

El estudio, que ha sido aceptado por la revista Planetary Science Journal, subraya la importancia de comprender y prepararse para las interacciones dinámicas entre la Tierra y los objetos cercanos a ella. Cuanto más sepamos sobre Apofis, mejor preparados estaremos para proteger nuestro planeta de posibles amenazas.

Fuentes, créditos y referencias:

Ballouz, R., Agrusa, H.F., Barnouin, O.S., Walsh, K.J., Zhang, Y., Binzel, R.P., Bray, V.J., DellaGiustina, D.N., Jawin, E.R., DeMartini, J.V., Marusiak, A., Michel, P., Murdoch, N., Richardson, D., Rivera-Valentin, E., Rivkin, A.S., & Tang, Y.H. (2024). Shaking and Tumbling: Short- and Long-Timescale Mechanisms for Resurfacing of Near-Earth Asteroid Surfaces from Planetary Tides and Predictions for the 2029 Earth Encounter by (99942) Apophis.

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