Prevención del abuso sexual infantil: tratamiento de personas con interés sexual por menores

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Stenko Vlad/Shutterstock

La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes afecta a todas la culturas, países o regiones, y las redes de explotación infantil se extienden más allá de las fronteras. Por eso es importante abordarla a nivel mundial, de forma integral, abarcando ámbitos como la educación, la atención sanitaria o la justicia y, sobre todo, haciendo especial énfasis en la prevención. Debemos poner atención en la sociedad en la que se produce, las posibles víctimas y los potenciales victimarios.

Son muchos los países que han implementado una respuesta terapéutica en el contexto penal para aquellos que cumplen condena por abusar sexualmente de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, existen importantes diferencias entre estos agresores y las personas que sienten atracción por menores.

Un indudable factor de riesgo

El controvertido término “persona que siente atracción por menores” engloba a quienes experimentan interés sexual por prepúberes (pedofilia) y adolescentes (hebefilia). Se trata un grupo específico de individuos al que no se le ha prestado suficiente atención hasta ahora, pese a que la prevención de la violencia sexual contra niños y niñas necesita una estrategia integral que los incorpore.

Ni mucho menos todos los que agreden sexualmente a menores de edad presentan esa inclinación, y tenerla tampoco implica que quien la experimenta vaya a perpetrar violencia sexual, pero sabemos que la pedo-hebefilia es un factor de riesgo para que esto suceda.

La prevalencia del interés sexual por menores se sitúa en una amplia horquilla de entre el 2 y el 24 %, dependiendo de la población de estudio y la definición utilizada. En realidad, dicha prevalencia es especialmente difícil de estimar debido al ostracismo y estigma social derivado, entre otras razones, del error común de considerarlo sinónimo de agresor sexual.

Iniciativas para tratar a los afectados

Muchas de estas personas sienten un enorme malestar y desearían recibir ayuda para controlar su atracción de forma responsable. Sin embargo, abundan las barreras para el acceso a tratamiento, desde la falta de recursos a las restricciones legales o el mencionado estigma asociado a ese interés sexual.

Existen iniciativas a nivel internacional que intentan proveerles de apoyo, guiadas por personas con pedofilia (Virtuous Pedophiles), por voluntarios (Circles of Support and Accountability) y por profesionales, como los programas Stop It Now! o Prevention Project Dunkelfeld.

Concretamente, el Dunkelfeld Prevention Project se inició en Berlín en 2005 y, desde entonces, el equipo liderado por el médico y sexólogo alemán Klaus Michael Beier, del Instituto de Sexología y Medicina Sexual de la Charitè Universitätsmedizin de Berlín, ha tratado a miles de personas que sienten atracción sexual por menores de edad.

En 2019, la investigadora Thuy Nguyen Vo y yo misma, de la Universitat Internacional de Catalunya, iniciamos una colaboración con el Instituto de Sexología y Medicina Sexual. Desde 2022 trabajamos conjuntamente en el proyecto STOP-CSAM–Scalable Technology for Online Prevention of Child Sexual Abuse and Child Abuse Materials, liderado por Charité y con la participación de otras instituciones especializadas de la República Checa y Portugal.

Resultados prometedores

La distribución de imágenes de abuso sexual infantil o material de explotación sexual infantil (CSAM o CSEM, según sus siglas en inglés), la mal llamada pornografía infantil, ha aumentado de forma dramática en las últimas décadas. En este contexto, el proyecto STOP-CSAM ha ofrecido durante los dos últimos años ayuda específica a personas que visualizan CSAM y ha demostrado que se puede evitar el consumo de ese tipo de material mediante intervención terapéutica.

Estos resultados se han obtenido mediante un ensayo clínico diseñado bajo el liderazgo metodológico de Carlos García Forero, responsable de investigación de la Facultad de Medicina de la Universitat Internacional de Catalunya.

Así, se ha observado que el simple hecho de estar incluido en una lista de espera para recibir tratamiento ya lograba una reducción significativa del consumo. No obstante, la intervención mediante un chat terapéutico anónimo y especializado mostró un mayor descenso del tiempo dedicado a la visualización de imágenes de abuso sexual infantil y, sobre todo, logró que la mayoría de participantes abandonara su consumo.

Se trata del primer estudio con diseño científicamente robusto que demuestra la eficacia de este tipo de intervención terapéutica breve online mediante chat anónimo. Sus características suponen un enorme potencial de aplicación generalizada en entornos internacionales de lo más diversos, tanto desde el punto de vista cultural como legislativo.

Ayudando a todas aquellas personas que sienten atracción por niños, niñas y adolescentes a gestionar su sexualidad de manera responsable, estaremos previniendo el abuso sexual infantil antes de que suceda y contribuyendo a combatir las redes de explotación que tanto daño producen.

Más allá de la intuición y la experiencia de quienes nos dedicamos a este campo, un estudio como este, que prueba la eficacia del tratamiento, ofrece la máxima garantía que la ciencia puede dar a la sociedad para apostar definitivamente por la prevención integral desde la perspectiva del potencial victimario.

Sin este enfoque, la lucha contra la violencia sexual infantil siempre estará incompleta.

The Conversation

Esperanza L. Gómez Durán recibe fondos de la Comisión Europea para la financiación del estudio STOP-CSAM.


Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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